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Cuadro de honor
Manuel Sanhueza: el joven y el mar
A Manuel nunca se le había pasado por la cabeza ser marino. Proveniente de una escuela rural de Loncoche, siempre había pensado en convertirse en mecánico. De hecho, estudió la Especialidad de Mecánica Automotriz en el Liceo Politécnico. Pero cuando estaba a punto de terminar el cuarto, un marino visitó el Liceo para dar una charla motivacional a los estudiantes y Manuel se enganchó. Tal vez fue la promesa de viajar por el mar, tal vez la posibilidad de conocer barcos y submarinos.
Dio las pruebas y una a una las fue superando. Finalmente, logró entrar en la Escuela de Grumetes de la Armada de Chile, debiendo partir a principios de este año a la Isla Quiriquina, lugar donde se imparte la formación. Y a fines de febrero sobrevino el terremoto, uno de los más fuertes registrados en el último siglo. Así que tuvo que dejar pendiente el mar, e ir en ayuda junto a sus compañeros a levantar la ciudad de Talcahuano, una de las más perjudicadas en el país.
En general dice que la pasó bien en el Liceo, que agradece la oportunidad de haber tomado contacto con gente tan distinta, que siempre le va a gustar la mecánica, pero que hoy su futuro lo vislumbra como hombre de mar. Quiere aprovechar la oportunidad de ser marino para conocer hartas partes del mundo, aunque también guarda un deseo aún más ambicioso: ser reconocido entre sus pares, dejar marcado su apellido en la Armada. |